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Imaginemos por ejemplo una escritura muy redondeada y de poca presión, como por ejemplo:
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Estudiando esta muestra de escritura, tan solo a grandes rasgos, podemos apreciar que no existen indicios escriturales que lleven a pensar que la persona estudiada tiene agresividad como parte integrante de su carácter.
Imaginemos ahora que esta persona tuviera unos puntos de la letra "i" muy grandes, en forma de acento, y con una presión mayor:
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En este caso, los acentos indicarían un cierto nivel de agresión a tener muy en cuenta, puesto que el resto de la grafía indica en principio lo contrario: suavidad de carácter, pasividad. Esta agresividad podría por tanto ser una característica muy significativa, puesto que contrasta enormemente con el resto de los rasgos de carácter que se aprecian.
Ahora bien, estos acentos que en un contexto como el estudiado tienen tanta importancia, por ser una indicación tan diferenciadora del resto de las características de la letra, no serán tan relevantes en el estudio de otro tipo de letra, más angulosa, con mayor presión, y con otros rasgos que indican, en general, un mayor nivel de agresividad en el conjunto de la personalidad, como sería por ejemplo:
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Así pues, nos encontramos que el mismo signo, en este caso el tipo de puntuación de la letra "i", no nos está aportando la misma información en un caso que en otro. En este último ejemplo, la ejecución de los puntos de esta vocal nos están confirmando una característica que puede apreciarse en otros signos y no es, por tanto, tan relevante.
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